Foppa fue el máximo representante de la Escuela milanesa antes de la llegada de
Leonardo. Nacido en Brescia, se formó en el
Gótico Internacional, pero las influencias de
Mantegna y los
Bellini dominaron pronto su estilo, posiblemente debido a una estancia en el taller paduano de Squarcione. En 1456 se encuentra en Pavía para trasladarse años después a Milán, donde realizará numerosas decoraciones al fresco en las que incorpora una excelente sensación ambiental sin abandonar el interés por la perspectiva y la arquitectura típico del
Quattrocento. La importancia de la luz en su pintura será fundamental, muy cercana a
Piero della Francesca, interesándose por el claroscuro que otorga una mayor expresividad a las composiciones. Trabajó también en Génova y regresó a Pavía, haciéndose ciudadano en 1468. Los encargos en la zona lombarda serán numerosos, siendo el duque de Milán uno de sus mejores clientes. Sus últimos años los pasó en Brescia, formando una interesante Escuela en la que las arquitecturas al estilo de
Bramante serán su nota identificativa.