Pintor flamenco de gran calidad, fue también grabador.
Van Orley fue su maestro. Aprendió a utilizar el estilo de
Rafael para sus propias composiciones, lo cual le daba un carácter más dulce frente al realismo descarnado y a veces caricaturesco de los flamencos.
Trabajó para el rey Felipe II. El monarca español era un gran coleccionista de arte que trataba de obtener los cuadros de los mejores pintores para su colección personal, que pendía en su mayoría de los muros de El Escorial. Sin embargo, no siempre le resultaba posible conseguir los cuadros codiciados, ni por sí mismo, ni mediante las embajadas que solía encargar. Es por ello que contrató a Coxcie ante la imposibilidad temporal de adquirir ciertas
obras flamencas, entre ellas algunas de
Van Eyck. Le encargó copias de aquellos cuadros que deseaba poseer, como por ejemplo el retablo del Cordero Místico, o el
Descendimiento de
Van der Weyden.
De esta manera, cuando la colección real pasó al
Museo del Prado, muchas de las joyas flamencas del núcleo de la colección, formada por Felipe II, se mantuvieron en El Escorial gracias a las estupendas copias de Coxcie, que en ningún momento pretendió falsificarlas ni reformarlas. Esto las convierte en un testimonio de época de la admiración que podía llegar a despertar cierto autor y de cómo era frecuente que otros pintores los copiaran e imitaran para aprender, o para vender las reproducciones.