Bouguereau se especializaría en la ejecución de desnudos inspirados en el mundo
renacentista, de gran aceptación en la corte de Napoleón III y Eugenia de Montijo. Los retratos y las escenas religiosas completan su producción, realizada en una técnica casi fotográfica, siguiendo la estela de
David e
Ingres. A los 25 años consiguió el "Prix de Rome", realizando una estancia de cuatro años en la capital italiana.