Bloemaert es uno de los pintores más eclécticos del
Barroco Holandés. Se inició en la
escuela de Utrecht, en un ambiente dominado por la influencia de
Caravaggio, para trasladarse años después a Fontainebleau donde se interesó por el manierismo tardío, admirando y repitiendo los modelos elegantes y sensuales de la corte francesa. A su regreso a Holanda recuperaría su admiración por Caravaggio, especialmente en las iluminaciones
tenebristas, dotando a su temática pastoril y mitológica de una intensidad especial. La elegancia de sus figuras y las luces empleadas hacen de su obra una de las más curiosas de su generación.