Abildgaard estudió en Roma de 1772 a 1777 Arte Antiguo y a los grandes pintores del siglo XVI como a
Rafael,
Miguel Angel o
Tiziano.
A su regreso a Dinamarca su obra evolucionó hacia formas más clásicas, como puede comprobarse en sus ciclos de pintura sobre Apuleyo y Terencio ( Statens Mus. für Kunst, Copenhague).
Este pintor se convirtió en una de las principales figuras del Arte Danés y ejerció una gran influencia en su país porque fue el director de la Academia de Copenhague.
Discípulos suyos fueron
Otto Runge y Thorvaldsen, los que después llegaron a ser grandes artistas.
Abilgaard, además de pintor, fue arquitecto, escultor y diseñador. Escribió también sobre arte.
Su obra más ambiciosa fue un inmenso proyecto decorativo para el Christianborg Palace que fue destruida por un incendio en 1794 y que hizo que estuviera a punto de abandonar la pintura.