El palacio arzobispal es el edificio donde tenían su residencia los obispos y arzobispos de las sedes episcopales. Suelen estar muy cerca de la catedral e, incluso, comunicados con ellas por pasajes o pasillos balconados. Este palacio arzobispal de Sevilla está enfrente de la
catedral; fue construido en el siglo XVIII, por lo que se considera obra del
Barroco. El monumento es famoso por una escalera muy bella en su interior. Además, posee una importante colección de pinturas y esculturas del Barroco sevillano.