San Gil ocupa el panel lateral derecho del tríptico de los Eremitas, cuya figura principal es
San Jerónimo, mientras que
San Antonio protagoniza la tabla de la izquierda. San Gil fue el tercer místico importante que se retiró a la vida salvaje para meditar y dedicar su vida a Dios. La suya es la escena más sencilla de las tres, aunque repite la misma idea del santo varón acosado por todo tipo de tentaciones bajo formas demoníacas, que se refugia en la oración para escapar de ellas.