Esta obra es considerada por los especialistas como el punto de partida del paisaje veneciano, suavizado más tarde por
Tiziano y
Giorgione. Aún existe un cierto aire
flamenco en el aspecto acartonado de las formas, hallándose una estrecha relación con la
Oración en el huerto que pinta Mantegna en estos primeros años de la década de 1450. El aspecto escultórico de las figuras y las rocas es una influencia de Andrea, así como ese interés exacerbado por la perspectiva. Giovanni aporta su vivo colorido y la iluminación típicamente
veneciana, resultando sus obras un anticipo de los maestros del
Cinquecento. Los tres apóstoles aparecen en primer plano en posturas escorzadas mientras que Cristo se presenta de espaldas, elevando su mirada hacia el ángel que se aparece en el cielo. Las tropas que van a arrestar al Mesías se encuentran al fondo, dirigidas por Judas, en un sensacional efecto crepuscular tras las montañas.