El coleccionista parisino Maurice Gangnat encargó a Renoir la decoración del comedor de su casa, eligiendo como temática unas bailarinas ataviadas con trajes orientales, recordando a las argelinas de
Delacroix. Como suele ser habitual en los últimos tiempos, el estilo de Renoir presenta un acertado y definido dibujo en las figuras mientras que el color es aplicado de manera fluida y rápida, sin interesarse por detalles superfluos. La luz resbala por la figura y pone el arte de Renoir en estrecho contacto con el
impresionismo. La
Bailarina con castañuelas es su compañera.