El episodio de Saturno es uno de los más dramáticos de los pintados por Rubens para la Torre de la Parada, pabellón de caza cercano a Madrid, encargado decorar por Felipe IV con escenas mitológicas inspiradas en la "Metamorfosis" de Ovidio y escenas de caza realizadas por
Frans Snyders y Peter Snayers. Saturno, el principal entre los Titanes, pensó que la mejor manera de evitar que uno de sus hijos le destronase era devorarlos al poco de nacer. El sexto de sus retoños, Zeus, consiguió ser salvado por su madre, Rea, llegando a hacer cumplir el vaticinio y derrotar a su padre. Rubens ha recogido el momento en que Saturno desgarra el pecho de uno de sus pequeños. Se apoya en la guadaña, símbolo del cultivo de la tierra. La expresión de ambas figuras sitúa este lienzo entre los más impactantes del
Museo del Prado, sólo comparable con el
Saturno de
Goya. La enorme figura del dios se recorta entre la oscuridad del fondo. La influencia de
Miguel Ángel, que ya viene marcando las figuras del artista desde su estancia en Italia, se aprecia hasta el final. Gracias a la luz, ha conseguido crear un ambiente dramático similar a una obra de teatro, muy empleado en el
Barroco, inspirándose en la
escuela veneciana liderada por
Tiziano. El
Banquete de Tereo y la
Vía Láctea son otra escenas de la serie.