El Caballero Máximo, nombre por el que se conocía a Máximo Stanzione, realizó este enorme lienzo para Felipe IV. Este monarca español era un admirador de
la Roma clásica y cuando levantó su Palacio del Buen Retiro, encargó a este pintor y a otro barroco italiano,
Giovanni Lanfranco, una serie de lienzos que ilustraran ritos y costumbres romanos.
Este que aquí vemos da vida a una bacanal, fiesta pagana de danza y vino en la cual se daba culto al dios Baco.
Stanzione posee rasgos de las máximas corrientes del
Barroco italiano. Por una parte, emplea un tipo de iluminación característica, que nos lleva al
Naturalismo
Tenebrista, puesto que sin caer en la oscuridad de otros artistas, emplea fuertes focos de luz para llamar la atención de algunos puntos relevantes de la escena.
Estos destellos siguen un orden articulado rítimicamente, marcando un itinerario para la vista que pasea por el lienzo. Además las figuras están perfectamente captadas, pues aun
en su anatomía idealizada encontramos rasgos de realismo que nos hablan de modelos naturales.
Por contra, el enfoque elegante del tema, el fondo claro del lienzo, la disposición de los personajes y la elegancia de la ejecución nos hablan del
Idealismo, rival
de la corriente anterior. Es frecuente la mezcla de ambas componentes, y la podemos encontrar de la misma manera en el lienzo de Lanfranco titulado la
Naumaquia.