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Datos principales


Desarrollo


Que hizo el General, y los Pilotos Anton Páblos y Hernando Lamero, En el batel Nuestra Señora de Guia. Por el Golfo De La Sanctisima-Trenidad En el nombre de Dios Nuestro Señor y de su Madre Sancta Maria Señora Nuestra, Pedro Sarmiento salió en el batel de la Almiranta, llevando consigo á Anton Páblos, Piloto de la Capitana, y á Hernando Lamero, Piloto-Mayor de la Almiranta, y diez Marineros y Soldados con arcabuces y rodelas y espadas y comida para cuatro dias, del Puerto de Nuestra Señora del Rosario miércoles veinte y cinco de Noviembre de 1579 á las diez horas del dia, para descubrir las Canales que parecían por no poner en peligro los Navíos, y para dalles Puerto seguro y descubrir el Estrecho. Saliendo de los Arrecifes del Puerto del Rosario fuimos por el Golfo adentro arrimados á la Costa de la mano derecha, la qual está arrumbada por la forma siguiente. Desde el Puerto del Rosario demora una Punta que llamamos la Candelaria tres quartos de legua de Lesteoeste quarta de Nordeste -sudueste, y en medio desta distancia hai un Ancon que entra por la tierra adentro Noroeste-sueste quarta de Norte-sur. Tiene á la boca veinte y tres Isléos, y hace dos bocas grandes; y aunque hai otros, no cuelan. Desde la Punta de la Candelaria vuelve la Costa al Leste quarta al Sueste como quinientos pasos, y al cabo hace un Puerto grande que tiene la entrada de Norte-sur. Hanse de arrimar á la Costa del Noroeste, que hai veinte brazas de fondo limpio, y vuelve el Puerto sobre la quarta del Sudueste.

Es tierra amogotada y alta á la redonda; tiene un morro alto de la banda al Sur de frente de la Punta. Llaméle Puerto del Morro. Desde el Puerto, ó Surgidero del morro vuelve la Costa al Lesueste un tercio de legua hasta un morro gordo. Del morro gordo vuelve la Costa al Sueste un sextno de legua. Desde allí vuelve la Costa al Sueste quarta al Sur dos leguas hasta un monte agudo que llamamos Pan-de-Azucar, y en medio desta distancia hai un Ancon que entra Nornordeste-susudueste. Desde el Pan-de-Azucar vuelve la Costa al Sur media legua hasta un morro redondo, y en medio está un Ancon que entra la vuelta de Sudueste. Llamóse el Ancon del Sudueste. Tiene á la boca veinte y dos brazas, caxcajal: puédese surgir junto á una Isleta redonda á la banda del Noroeste della, que está acopada de árboles. Es menester aforrar quatro ó cinco brazas de cable: y á la entrada deste brazo sobre la mano derecha está una caldereta de mar muerto donde puede estar un Navío surto á quatro amarras, la proa en tierra. En este brazo embió Pedro Sarmiento á Lamero á un monte alto á descubrir las Canales, y desde lo alto descubrió gran número de islas chicas y grandes, y Canales; y el Piloto Anton Páblos guió a la Caldereta, adonde por ser ya noche hicimos dormida, y llamamos la Dormida-de-Anton-Páblos. Aquí se tomó Posesion en Nombre de Su Magestad y se puso Cruz en un árbol. Aquí hallamos alojamiento y comedero de gente de la tierra. Desde la Punta del Brazo del Sudueste vuelve la Costa al Sur quarta al Sueste hasta un morro alto y pelado una legua, y la boca del Ancon del Sudueste demora con la boca del Brazo del Norte Norte-sur quarta de Nordeste-sudueste.

Salimos de la caldereta Juéves 26 de Noviembre y fuimos a reconocer la Canal-Grande, y caminamos al Leste la vuelta de unas Isletas, que están media legua de la Caldereta (digo de la boca del Brazo del Sudueste): y la Canal-Madre se corre Nornoroeste-sueste, y en medio della sondamos, y con ciento veinte brazas no se tomó fondo: y en la Canal que está entre las Isletas hai quarenta brazas de fondo arena, y cerquita de las Isletas hai veinte y tres brazas, y rnui junto á las Isletas hai quince brazas. El fondo no es limpio. Al Leste media legua entre las Isletas se tomó fondo 15. brazas: Comedero. Aforra el cable, y puedes surgirá necesidad de una Isletilla destas la de mas al Leste. A la tierra alta sale una restinga que corre Norte-sur. Parecen sobre agua tres puntas de Arrecifes della; y en la Canal, que está dos ahustes del Arrecife, hai quatro brazas de agua Norte-sur con el Arrecife. La salida es de Leste-oeste, y por la Canal de sotavento de la parte del Sur arrimado á la Isla por media canal hai doce brazas. Es roca. Desta Canal una legua al Leste en medio de la Canal-Madre está una Isleta, que llamamos la isla-de-En-medio; la qual demora con la boca de la entrada del Golfo-de-laTrenidad, que desde aquí se parece clara Noroeste-sueste quarta de Leste-oeste. Esta Isleta De-En-medio tiene Baxa sobre agua á la parte del Sudueste como un ahuste de distancia. Hai ocho brazas de fondo entre la Baxa y la isla. Puédese pasar por aquí arrimándose mas á la isla que á la Baxa.

Desta Baxa sale una restinga Norte-sur con muchas hierbas, y en abrigándose del noroeste con la Isla un ahuste hai quince brazas, arena parda, blanca y negra gordilla. Desde esta Isleta De-En-medio está la Tierra-Grande de la mano derecha tres quartos de legua Nornoroeste-susueste á una Punta-Delgada, que se llamó así por serlo: y estando tanto adelante como la Punta-Delgada se cierra la Boca del Noroeste por donde entramos del mar bravo, y se descubre otro Golfo que prosigue desta mesma Canal-Madre, que corre á media Canal Nordeste-sueste y en él se descubrieron una andana de islas que se corren unas por otras noroeste-sueste quarta de Lesteoeste. De la Punta-Delgada á otra Punta, una legua Nordeste sudueste cuarta de norte-sur. En medio de la Canal en este parage está un Isléo redondo, y al Oeste deste Isléo están otros quatro; y en medio desta Canal hai quarenta brazas: cascajal, comedero y conchas. Aquí vimos páxaros en bandadas que hasta aquí no los habíamos visto: y llegados á los baxos hai veinte y quatro brazas: comedero. En esta distancia hai dos morros altos, y al Sueste del morro del Sur hai una Ensenadilla ó Anconadilla. Puédeste arrimar á la tierra sin miedo, porque no hai mas de lo que parece. Sondóse la primera vez en diez brazas medio cable de tierra; y un cable mas adelante hai treinta brazas un ahuste de tierra, estando Nornoroeste-susueste con el morro alto. Prois en tierra, porque va creciendo el fondo de golpe. Es cascajal. Desde esta Punta hai otra Punta Nordeste-sudueste quarta de Norte-sur tres leguas.

Llamóse Punta del Brazo-Ancho; y para salir della han de gobernar al Susudueste: y en este camino y distancia hai dos grandes bocas de Canales; y aunque hai fondo en cincuenta, y treinta, y veinte brazas cerca de tierra, es sucio. Al Sur de la Punta del Brazo-Ancho cerca della hai quince brazas de buen fondo; y cable y medio, 34 brazas: cascajal. Es reparo, aunque acantilado, de mucho fondo. Desde la Punta del Brazo-Ancho parece otra Punta que fué nombrada la Galeotilla, por su figura que hace Nordeste-sudueste quarta de Norte-sur quatro leguas. Desde la Punta de la Galeotilla está otra Punta que llamamos Hocico de Caiman tres leguas Nordeste-sudueste quarta de Norte-sur: toma de la media partida. Una legua de Hocico de Caiman al Sudueste hai buen Surgidero 12 brazas, arena. Y al Norte de Hocico de Caiman hai un Puerto, razonable fondo, catorce brazas, y doce, y ocho, y siete brazas. Tiene esta Punta una Baxa cerca de tierra, que revienta la mar en ella. De Hocico de Caiman descubrimos otra Punta, media legua al Sudueste; y al Noroeste della hace un Puerto que tiene una Playa bermeja de arena, buen fondo de arena, siete y ocho y nueve brazas. Tiene entrada por el Nordeste entre una Isleta montosa y la Tierra-Grande de la mano derecha por quatro brazas de baxa mar; pero no te fies de entrar con Navío grande por allí, porque es angosta la entrada y sale mucho un placel de la Isleta montosa, y dentro está seguro de todos vientos. Aquí hicimos noche viérnes veinte y siete de Noviembre.

Llamóse Puerto Bermejo de la Concepcion de Nuestra Señora. Desde este Puerto pareció un torno de mar escombrado. Esta mesma tarde que aquí saltamos en tierra, el Capitan tomó Posesion por Vuestra Magestad y sus Herederos y Subcesores, y puso Cruz alta en un árbol; y luego con dos Soldados y el Piloto Lamero subió la tierra adentro en una Loma alta á explorar la Canal y marcar los caminos de todas partes, y Abras de adelante, que así se hacía todas las veces que era posible, y nos era de mucho provecho para caminar adelante y para la precisa descripcion de la tierra. Y desde este alto descubrió Pedro Sarmiento toda la Canal Madre que iba la vuelta del Sudueste seis leguas hasta salir á la Mar brava, la qual vimos y juzgamos claramente, de que recibimos alegría, porque temían mucho que estábamos ensenados; y sobre esto había en la Almiranta algunas diferencias de gente grosera. Y otro brazo iba la vuelta del Oesnoroeste, que parecía partir la tierra donde estábamos. Solo Pedro Sarmiento se certificó ser la Mar la que parecía, que Piloto ni Marineros no se determinaban en ello. Y marcado y tanteado todo, nos volvimos á la dormida bien mojados y fatigados de un pedazo de montaña que atravesamos á la ida y á la vuelta, rnui cerrada. En esta Playa hallamos mucha huella de gente fresca y dos puñales, ó harpones de gueso con sus presas en las empuñaduras. Tiene este Puerto un arroyato grande de buena agua dulce, que sale á la mar deste Puerto. Y la salida y entrada deste Puerto no es la que arriba dixe para Naos, sinó por el Leste.

Tiene una Canal por siete brazas: hanse de allegar mas á la Isla, porque si se allegan á la Tierra-Gránde hay poco fondo, ménos de tres brazas, y mas afuera 20 brazas buen fondo. Sábado siguiente 28 de Noviembre salimos deste Puerto-Bermejo, y siguiendo la costa de mano derecha como hasta allí habíamos hecho; y luego en saliendo descubrimos una Punta pequeña que demora con este Puerto Nordestesudueste tres leguas. Nombrámosla Punta de la Anunciada; y enmedio de este camino y distancia va una Canal y Brazo de una legua y media de boca, que va la vuelta del Oesnoroeste. Llamámosle el Brazo del Oeste, porque mas toma de la quarta sobre el Oeste; y va atravesando la tierra que parece pasar á la mar brava por aquella derrota. Atravesamos este Brazo, y llegamos á la Punta de la Anunciada, y allí marcamos la Costa y Abras que pudimos ver. Y porque se nos acababa la comida, y los Navíos quedaban en peligro por quedar con solo un batel que no podía acudir á ambos si les viniese alguna refriega á un tiempo, no pasamos mas adelante, y dimos la vuelta para sacallos de aquel Puerto que no era bueno, y trahellos á éste seguro que habíamos descubierto de la Concepcion de Nuestra Señora, para mejor poder despues desde allí descubrir mas adelante, porque por tierra de tan ásperos tiempos, como esta, y de no sabidos Puertos no conviene sacar los Navíos de un Puerto sin tener primero descubierto otro donde llevarlos por camino sondado y visto, siendo posible. Toda esta tierra, quanto podimos juzgar de una y de otra parte, es áspera y montosa cerca de la mar y los altos peladeros de peñascos y limos de herbazales fofos.

Conocimos algunos árboles de los de España, Cipreses, Sabinas, Acebos, Arrayan, Carrascas; hierbas: Apio y Berros; y aunque estos árboles están verdes y mojados, arden bien, que son resinosos, especialmente la Sabina y Cipreses. La masa de la tierra, lo que vimos, no nos pareció bien cerca de la mar; porque no hai migajon de terrial, sinó de la demasiada humidad hai sobre las peñas un moho tan grueso y corpulento que es bastante á criar en sí y sustentar los árboles que se crian en aquellas montañas; y estos céspedes deste moho es esponjoso, que pisando sobre él se hunde pié y pierna, y algunas veces el hombre hasta la cinta: y hombre hubo que se hundió hasta los brazos, y por esta causa son trabajosísimas de andar estas montañas; y también por ser espesisímas, tanto que algunas veces nos era forzoso caminar por las puntas y copas de los árboles, y podíamos sustentar por estar los unos árboles con los otros fuertemente trabados y entretexidos, y teníamos esto por menos trabajoso que andar por el suelo: y qualquiera destos caunos era mortal, lo qual hacíamos por escusar despeñaderos. Las aves marinas que vimos son patos negros, á que otros llaman cuervos-marinos, y otros pardos reales, grandes y chicos; gaviotas; rabos de-juncos, que así se llaman porque tienen en la cola sola una pluma mui larga y delgada encarnada, que quando vuelan parece aquella pluma un junco ó palo delgado; por lo qual los Españoles les pusieron este nombre quando se descubrieron las Indias.

Rabi-horcados, que son como milanos, y tienen la cola partida; cuyo unto es mui medicinal; y viéronse una manera de patos pardos y bermejos sin pluma, que no vuelan, sinó á vuela pié corren, y por el agua no se pueden levantar sinó á vuela pié, dano con los alones á manera de remo. Huyen por el agua con mucha velocidad, y dexan un rastro por el agua como un batel cundo boga. Huyen tanto que un buen batel á la vela á popa no los alcanzara con buen viento. Hai en la montaña pasaros chicos negros como todos, y pardos como zorzales; cantores, buharros grandes, cernícalos y gavinales. Esto vimos, otras cosas debe haber; pero de paso y en poco tiempo no se puede ver mucho destas cosas. Debe de haber antas y venados: no los vimos, sinó el rastro y guesos grandes. Pescados no vimos sinó cabrillas coloradas, buen pexe; botes grandes. Marisco, vimos grandísima abundancia de mijillones, y en los que están en las peñas fuera del agua hai muchas perlas menudas, y muchas del las son pardas, y tambien las hai blancas, y en algunas partes hallamos tantas perlas en los mijillones, que nos pesaba porque no las podíamos comer, porque era como comer guijarrillos; porque quando ibamos á descubrir, mucho más deseábamos comer que riquezas, porque muchas veces nos faltaba, porque por aprovechar el tiempo, y por descubrir una punta y otra punta, tasábamos la comida de quatro dias para diez dias; y entónces procurábamos suplillo con marisco, y las perlas nos lo impedían.

Aquí se veía bien en quan poco se estiman las riquezas que no son manjar quando hai hambre, y quan poco son de provecho, y quanto fueron mas cuerdos los antiguos que las riquezas que por tales estimaban eran ganados mansos y mieses cultivadas, por lo qual vinieron muchas Naciones Estrangeras á España. En este tiempo llueve mucho en esta tierra y vienta norte y noroeste y oeste tempestuosísimo; y quando quiere acabar la tempestad de norte y venir la travesía, graniza con gran refriega y hace frio intenso, y con el norte hace mas templado: y quando llueve todos los montes son una mar y todas las playas un rio que entra en el mar. Este dicho sábado 28. de Noviembre que llegamos á la Punta-de-la-Anunciada volvimos á hacer noche al Puerto- Bermejo: y este dia Anton Páblos subió á lo alto, que aún estaba incrédulo de que era la Mar la que parecía, siéndolo ciertamente. Desde Puerto-Bermejo partimos otro dia domingo para los Navíos y Puerto del Rosario; y porque la comida nos faltaba ya, y no podíamos ir á la vela, como á la venida, por ser el viento contrario, se animaron los Marineros, y con tanto ánimo bogaron que caminaron á fuerza de brazos tres dias otro tanto como habíamos navegado á la vela en otros tres dias. Pasaron y sufrieron todos mucho trabajo, porque tras poco comer, todos los dias había tempestad de viento y agua y se mojaban y calaban muchas veces, y se les enjugaba la ropa en el cuerpo porque no tenían que mudarse, porque no se sufría ni podía llevarse, porque ni convenía ni cabía en el batel mas que la gente y comidilla: y padecióse mucho frio que se tullia la gente, y para remedio no se tenía otro sinó remar con gran furia y fuerza; y el que no remaba pade- cía trabajo.

Desto y con estos pasos plugó á Nuestro Señor Dios que llegamos al Puerto de Nuestra-Señora-del-Rosario mártes primero de Diciembre de 1579. años, habiendo an- dado de ida y vuelta mas de sesenta leguas descubriendo y sondando Puertos y Canales, Caletas, Ancones, Baxos, Res- tingas, puniéndoles nombres, y en derrota y altura: todo lo qual iba descubriendo, pintando y escribiendo el General en público ante los que allí iban, Anton Páblos y Hernando Lamero, Pilotos. La otra Costa del Leste no la navegamos esta vez; pero vímosla de manera que la pudimos marcar y arrumbar para ponella en Carta: y lo que della marcamos es lo siguiente. Desde la Punta de la Galeotilla en la otra Costa del Leste demora una Boca al Leste quarta al Sueste quatro leguas. Tiene de Abra una legua. Llamóse Canal de San-Andres. Desde la Canal de San-Andres torna la Costa al Norte dos leguas hasta otra Boca y Canal que entra por la tierra adentro la vuelta del Nordeste: yal Oeste della cerca en la Canal- Madre en medio della está un Isléo pequeño. De la Punta del Brazo-Ancho la vuelta del Sueste, quarta al Sur, está una Canal que llamamos Abra de Tres-Cerros, porque loS tiene ,grandes á la entrada. De la mesma Punta del Brazo-Ancho al Nordeste quarta al Leste (toma de la media partida dos leguas y media de travesía) demora el Brazo-Ancho: Tiene tres leguas de boca: entra la tierra dentro la vuelta del Nordeste hasta una Cordillera nevada grande y continuada de la Tierra-firme: y desde la Costa del Brazo-Ancho torna la Costa al Noroeste haciendo muchas islas y Canales que, no se pueden contar ni, en mucho tiempo.

Aviso que aunque á la ida fuí puniendo la Costa del Oeste y mano derecha seguida, no es toda una Costa asida ni seguida, sinó la tierra es quebrada y horadada toda: y cada Canal hace gran número de Islas, y despedazan toda la tierra: y de la otra banda hace lo mesmo hasta la Cordillera nevada, la qual se parece desde el Rosario y por toda esta Canal-Madre. Y por esto Pedro Sarmiento nombró á esta tierra Arcipiélago del Virréi Don Francisco de Toledo, porque por su mandado se hizo esta Armada y la embió á descubrir estas Tierras. E llegados que fuimos al Puerto de Nuestra Señora del Rosario, y se dió parte á los Compañeros que habían quedado en los Navíos de la bondad de la Gran Canal, y como salía al Mar bravo, y el buen Puerto que se dexaba descubierto. Regocijándonse mucho porque de todo lo dicho estaban desconfiados, y sobre todos el Almirante, y aun mas el Sargento-Mayor Pascual Xuarez, que era el que acobardaba a todos en este punto, diciendo que estábamos ensenados y que no era posible sinó que nos habíamos de perder; pero con esta llegada todos se quietaron, y alegraron aquellos que deseaban ir adelante, Porque los que deseaban volverse decían que el General los engañaba por llevallos adelante, y que si Él se quería ahogar, Ellos no estaban desesperados, y se querían volver á Chile. Miércoles siguiente 2 de Diciembre embió Pedro Sarmiento al Piloto Hernando Alonso con ambos bateles esquipados á echar resiegas para buscar y sacar las anclas perdidas en el Puerto-Primero, que hasta este dia no había sido posible hacerse por no haber estado los bateles juntos; mas aunque anduvo hasta mediodía no las pudo hallar, y por esta causa no nos fuimos este dia á Puerto-Bermejo.

Juéves 3. de Diciembre, ántes que amaneciese, vino tanto norte y nordeste que pensamos perecer sobre las amarras surtos; que aunque el Puerto era bueno, las refriegas de sobretierra, y lo que resultaba y desembocaba por el boqueron era cosa furiosísima: y la Almiranta quebró el cable del prois que tenía en tierra: y fue garrando sobre tierra y estuvo el corredor de popa sobre las peñas de la Costa, que milagrosamente Dios la guardó. Aferró el ancha que venía garrando, y con mucha diligencia se le embió el batel de la Capitana con un ancla y dos cables, con lo qual se volvió á amarrar y sacar de aquel trabajo y peligro. Y como el viento perseveraba en su furia, que cierto era grande, temió el Almirante, y no osó estar en el Navío, y desamparandolo como mal Capitan, se fué á tierra con algunos soldados y en tierra hizo un toldo, y allí se estuvo esa noche y dia siguiente viérnes. Este dia, como el viento no cesaba, ántes era mayor, reventó otro cable á la Almiranta que se cortó en una roca porque el fondo allí era sucio: y visto desde la Capitana el peligro de la Almiranta, Pedro Sarmiento fué allá, y llevó consigo al Piloto Hernando Alonso y Marineros, los quales ayudaron á amarrar y ancorar seguramente la Nao con el ayuda de Dios. Y echando ménos al Almirante, y sabiendo lo que había hecho, embió con el batel por Él y por los Soldados que con Él estaban, y reprehendióle con moderacion, porque no era tiempo de mas. Ningun descargo dió, sino su poca constancia, y los Soldados se escusaron con El, diciendo que Él los había llevado; y quedando segura la Nao se volvió Pedro Sarmiento á la Capitana.

Y sábado 5. del mes llovió todo el dia tanto que los montes todos eran un diluvio general: y la obscuridad fué tanta que por cada cosa destas fué imposible salir este dia deste Puerto. Domingo 6. de Diciembre amaneció algo claro y bonanza, por lo qual nos levamos, y hicimos vela, y por refriegas que nos dieron no pudimos salir del Puerto, y así nos fué forzoso dar fondo y atoarnos para repararnos; y así no podimos salir este dia por ser tarde, y estuvimonos surtos á la boca de los Arrecifes para con la primera clara salir, porque aquí no hai seguridad de una sola hora sinó la que acaso viniere. De esa se ha de gozar súbitamente, so pena de no hacer nada y de estarse siempre aislados, ó perderse, que todo es quasi uno. El lúnes siguiente 7 del mes amaneció bonanza, y luego el Capitan mandó levarse y hacer vela. Salió primero la Almiranta porque estaba mas á la boca del Arrecife, y luego la Capitana. Fuimos á popa la vuelta del Sueste, que así se corre esta Canal. A las diez horas abrió el dia y hizo claro, y Pedro Sarmiento fue todo el dia en el castillo de popa con Aguja, volviendo á marcar y ratificar la Carta que en el Primer Descubriento había hecho: y como íbamos á media Canal y con dia claro y desde alto, pudo bien determinar ambas Costas é islas forañas, Baxas, y Arrecifes, y Bocas de Canales, y añadió algunas cosas que no pudo bien determinar el viage del batel, por nieblas y cerrazones que tuvo entonces; y así lo descubrio precisa y puntualmente todo lo que se pudo ver.

En la Isla de En-medio tomó el General el altura en cincuenta grados y un tercio entre la Boca del Brazo-Ancho y la Isla de En-medio; y desde allí comenzamos á caminar por el Brazo del Sudueste, que se nombró el Brazo de la Concepcion, porque en su víspera lo navegamos; y á la oracion venimos á surgir á la boca del Puerto Bermejo de la banda del Sur, y por ser el fondo acantilado garraron las anclas y perdieron fondo; pero con la buena diligencia de los Pilotos y Marineros echaron toas dentro del Puerto, y por ellas nos fuimos atoando y metiendo dentro: y la Almiranta, yendo entrando, tocó en un banco de arena y dió dos golpes, pero no se hizo daño; y como iba aviada con la toa, salió. ¡Gloria á Dios que la libró! Luego esta mesma noche ventó norte, aunque no mucho, porque llovió pesadamente toda la noche, que es lo que quita mucha fuerza al viento. El mártes 8 del mes, dia de la Concepcion de Nuestra Señora la Madre de Dios sanctísima, amaneció tan cerrado por todas partes la Tierra y Mar y con tanta tempestad de agua y viento norte que no fué posible entender en cosa de navegacion, sinó estarnos quedos en las Naos, porque de ningun efecto era el trabajar sinó morir mala muerte sin provecho alguno. Llegados en este Puerto se determinó salir segunda vez a descubrir con el batel, y entre tanto que se iba á esto se hiciese el Bergantin que trahíamos labrado y abatido en la Capitana; y luego se sacó en la playa la madera y se armó la madera de cuento, y se armó la fragua, y se hicieron ramadas para poder trabajar, y se puso guarda de Soldados para que estuviese con los Oficiales. Y esto jisí dispuesto, determino Pedro Sarmiento salir á descubrir, dexando en su lugar al Almirante para que mirase por los Navíos y gente, y para acabar el Bergantin.

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