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Desarrollo


CAPÍTULO XIX De la cualidad de la tierra de Indias en general La cualidad de la tierra de Indias (pues es este el postrero de los tres elementos que propusimos tratar en este libro) en gran parte se puede bien entender por lo que está disputado en el libro antecedente de la Tórridazona, pues la mayor parte de Indias cae debajo de ella; pero para que mejor se entienda he considerado tres diferencias de tierra en lo que he andado en aquellas partes, una es baja y otra muy alta, y la que está en medio de estos extremos. La tierra baja es la que es costa de mar, que en todas las Indias se halla, y ésta de ordinario es muy húmeda y caliente, y así es la menos sana y menos poblada al presente; bien que hubo antiguamente grandes poblaciones de indios, como las historias de la Nueva España y del Pirú consta, porque como les era natural aquella región, a los que en ella nacían y se criaban, conservábanse bien. Vivían de pesquerías del mar y de las sementeras que hacían sacando acequias de los ríos, con que suplían la falta de lluvias que ordinariamente es poca en la costa y en algunas partes ninguna del todo. Tiene esta tierra baja grandísimos pedazos inhabitables, ya por arenales que los hay crueles, y montes enteros de arena, ya por ciénagas, que como corre el agua de los altos, muchas veces no halla salida y viértese, y hace pantanos y tierras anegadizas sin remedio. En efecto, la mayor parte de toda la costa del mar es de esta suerte en Indias; mayormente por la parte del mar del Sur.

En nuestro tiempo está tan disminuída y menoscabada la habitación de estas costas o llanos, que de treinta partes se deben de haber acabado las veinte y nueve; lo que dura de indios creen muchos se acabará antes de mucho. Atribuyen esto diversos a diversas causas, unos a demasiado trabajo que han dado a los indios, otros al diverso modo de mantenimientos y bebidas que usan después que participan del uso de españoles; otros al demasiado vicio que en beber y en otros abusos tienen. Y yo para mí creo que esta desorden es la mayor causa de su diminución y el disputarlo no es para agora. En esta tierra baja que digo, que generalmente es mal sana y poco apta para la habitación humana, hay excepción de algunas partes que son templadas y fértiles, como es gran parte de los llanos del Pirú, donde hay valles frescos y abundantes. Sustenta por la mayor parte la habitación de la costa el comercio por mar con España, del cual pende todo el estado de las Indias. Están pobladas en la costa algunas ciudades, como en el Pirú, Lima y Trujillo; Panamá y Cartagena en Tierrafirme; Santo Domingo y Puerto Rico y La Habana en las islas, y muchos pueblos menores como la Veracruz en la Nueva España, Ica y Arica, y otro en el Pirú; y comúnmente los puertos (aunque poca) tienen alguna población. La segunda manera de tierra es por otro extremo muy alta, y por el consiguiente fría y seca, como lo son las sierras comúnmente. Esta tierra no es fértil ni apacible, pero es sana, y así es muy habitada; tiene pastos, y con ellos mucho ganado, que es gran parte del sustento de la vida humana; con esto suplen la falta de sementeras, rescatando y trajinando.

Lo que hace estas tierras ser habitadas y algunas muy pobladas, es la riqueza de minas que se halla en ellas, porque a la plata y al oro obedece todo. En estas por ocasión de las minas, hay algunas poblaciones de españoles y de indios, muy crecidas, como el Potosí, Guancavelica en el Pirú, los Zacatecas en Nueva España. De indios hay por tolas las serranías grande habitación, y hoy día se sustentan y aun quieren decir que van en crecimiento los indios, salvo que la labor de minas gasta muchos, y algunas enfermedades generales han consumido gran parte, como el cocoliste en la Nueva España, pero en efecto de parte de su vivienda no se ve que vayan en diminución. En este extremo de tierra alta, fría y seca, hay los dos beneficios que he dicho de pastos y minas, que recompensan bien otros dos que tienen las tierras bajas de costa, que es el beneficio de la contratación de mar y la fertilidad de vino, que no se da sino en estas tierras muy calientes. Entre estos dos extremos hay la tierra de mediana altura, que aunque una más o menos que otra, no llegan ni al calor de la costa ni al destemple de puras sierras. En esta manera de tierra se dan sementeras bien, de trigo, cebada y maíz, las cuales no se dan en tierras muy altas, aunque sí en bajas. Tienen también abundancia de pastos y ganados; frutas y arboledas se dan asaz y verduras. Para la salud y para el contento es la mejor habitación, y así lo más que está poblado en Indias es de esta cualidad. Yo lo he considerado con alguna atención en diversos caminos y discursos que he hecho, y hallado por buena cuenta que las provincias y partes más pobladas y mejores de Indias, son de este jaez.

En la Nueva España (que sin duda es de lo mejor que rodea el sol) mírese, que por doquiera que se entre, tras la costa luego se va subiendo, subiendo, y aunque de la suma subida se torna a declinar después, es poco y queda la tierra mucho más alta que está la costa. Así está todo el contorno de México y lo que mira el volcán, que es la mejor tierra de Indias. Así en el Pirú, Arequipa y Guamanga y el Cuzco, aunque una algo más y otra algo menos, pero en fin toda es tierra alta y que de ella se baja a valles hondos y se sube a sierras altas, y lo mismo me dicen de Quito y de Santa Fe, y de lo mejor del Nuevo Reino. Finalmente, tengo por gran acuerdo del Hacedor, proveer que cuasi la mayor parte de esta tierra de Indias fuese alta, porque fuese templada, pues siendo baja fuera muy cálida debajo de la Zona Tórrida, mayormente distando de la mar. Tiene también cuasi cuanta tierra yo he visto en Indias, vecindad de sierras altas por un cabo o por otro, y algunas veces por todas partes. Tanto es esto, que muchas veces dije allá que deseaba verme en parte donde todo el horizonte se terminase con el cielo y tierra tendida, como en España en mil campos se ve, pero jamás me acuerdo haber visto en Indias tal vista ni en islas ni en tierra firme, aunque anduve bien más de setecientas leguas en largo. Mas como digo, para la habitación de aquella región fue muy conveniente la vecindad de los montes y sierras para templar el calor del sol; y así todo lo más habitado de Indias es del modo que está dicho, y en general toda ella es tierra de mucha yerba, y pastos y arboleda, al contrario de lo que Aristóteles y los antiguos pensaron. De suerte que cuando van de Europa a Indias se maravillan de ver tierra tan amena y tan verde, y tan llena de frescura, aunque tiene algunas excepciones esta regla, y la principal es de la tierra del Pirú, que es extraña entre todas, de la cual diremos agora.

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