Educado en el seno de una familia militar, desde muy joven se alista en las filas del ejército. Participó en la Primera Guerra Mundial al lado del ejército belga y allí entró en contacto con
Wilhem Keitel. Al término del conflicto ya había alcanzado el grado de capitán. En esta época de desencanto para muchos militares se hace partícipe de las ideas del Partido Nacionalista. En 1938 Keitel le llama para que se haga cargo de la jefatura de operaciones. Ambos fueron estrechos colaboradores de
Hitler, junto con el coronel Warlimont. Desde su despacho diseñó todas las estrategias que llevaría a cabo el ejército alemán. A él se deben los proyectos de
anexión de Austria y
Checoslovaquia. En la sombra también fue el responsable de la
ocupación de Polonia y otros territorios como
Grecia. Su poder, cada vez mayor, le llevó a tomar decisiones que ni si quiera llegó a consultar con Hitler. Su relación con el Führer empeoró cuando se opuso a algunos de sus planes militares por considerarlos equivocados. En 1944 se volverían a restablecer las relaciones entre los dos. En 1945
Karl Doenitz le nombró jefe de Estado Mayor. Cuando finalizó la guerra fue detenido con Keitel y
Albert Speer. En Nüremberg fue acusado como criminal de guerra y procesado por las invasiones a diversos países. Aunque en su defensa alegó que sólo obedecía órdenes, fue sentenciado a la horca. Testimonio de sus vivencias fueron: "Diario", "Documentos privados" y "Notas de Nüremberg", escritos que salieron a la luz tras muerte. La importancia real de este personaje no fue conocida hasta que concluyó el conflicto.