Forma parte de los machones del
claustro de Santo Domingo de Silos que narran escenas de la Pasión y resurrección de Cristo. En él, se representa la incredulidad del santo que se negó a creer en la resurrección de Cristo hasta que no tocara las llagas. La escena se desarrolla bajo un arco de medio punto, donde aparece Cristo a mayor escala y los discípulos distribuidos en hileras ordenadas y a la misma altura, lo que nos recuerda a los manuscritos mozárabes. Sobre el arco, que simula
una fortaleza románica con torres y almenas, cuatro ángeles con instrumentos musicales celebran la resurrección de Cristo.