En los últimos años la figura de Gropius, uno de los grandes maestros del
Movimiento Moderno, no ha gozado de demasiado crédito, empeñados, como estaban, arquitectos y críticos en demoler la herencia del
racionalismo. Sin embargo, entre las muchas obras decisivas o simplemente interesantes de Gropius hay que destacar el edificio de la Escuela de
la Bauhaus en Dessau. Siempre que pienso en este edificio, sede de uno de los movimientos míticos de la vanguardia histórica, recuerdo la poderosa y militante imagen propuesta por Giedion en su célebre "Espacio, Tiempo y Arquitectura", posteriormente estudiada por C. Rowe, en la que en dos páginas contiguas aparece la transparencia pictórica de una obra cubista de
Picasso, L Arlésienne (1911-12), y la transparencia espacial del edificio de la Bauhaus, conseguida, además, negando la frontalidad del edificio y acentuando la percepción diagonal del mismo.